
Por Fernando A. De León
Nueva York.-En su obra “La locura heroica”, el filósofo y científico, Giordano Bruno dice más o menos, que no se debe “abandonar la persecución de un objeto elevado” aunque ello entrañe dolor y peligro.
Y, aunque Bruno, sacrificado por los inquisidores que lo acusaron de hereje, se refiría a la heroicidad afectada por una locura que se obsesiona con una noble meta, su mensaje es claro; el prohombre tan lejano en el tiempo que sobrepasa ya los cinco siglos, se refería certeramente a que el hombre debe fijarse ideales verticales y no vacilar, aunque tras sus objetivos se convierta en un orate, dicho esto, en sentido figurado.
En estos tiempos, tales fijaciones de ideales nobles, muchos no los sostienen y caen en una prosternada horizontalidad. Los ejemplos los tenemos a diario en nuestro país, República Dominicana.
Definitivamente, aunque Bruno fue un ser de firmes convicciones, más adelante en un un tramo histórico más reciente, un ser guerrero y con atisbos racistas; adefesio de la historia; pareció coincidir de alguna forma con Bruno, cuando en su libro Mein kampf (mi lucha), le dá relevancia a la firmeza de carácter.
















